Sin disco en mano y de boca en boca, estos jóvenes originarios de Masaya han conquistado la escena musical de Nicaragua. Es el grupo del que todo el mundo está hablado (y escribiendo). Y su música ahora te sale hasta cuando llamás por teléfono... Por eso, y para celebrar la Fiesta de la Música, te invitamos a compartir con la banda del momento.
No importa si están tocando en The Reef o el Caramanchel, los conciertos de Milly Majuc están atravesados por dos infinitos: entregar y compartir.
Una clara comunión con su público es evidente en todos sus conciertos. ¿Su receta?

Algunos piensan que puede ser la combinación de rock con ska, que pone a todo el mundo a bailar y saltar.
Otros apuntan a sus letras desenfadadas o bien a la innegable energía que transmiten sus integrantes.
O tal vez es simplemente que “los Milly” son una de las bandas más trabajadoras de la escena musical nicaragüense:
No parece haber escenario demasiado grande o demasiado chico para este grupo de cinco jóvenes, casi todos originarios de Masaya.
Pero el grupo de rock más popular de Nicaragua aún no tiene un disco a su nombre.
Sus seguidores se han aprendido las canciones en los conciertos, con los videos de YouTube y uno que otro sencillo que han sacado a la radio.
Pero de que se las saben, se las saben. Y las corean en todos los conciertos.
“Ya no te quiero/ No quiero nada/Ya no te extraño/Es una Fucking Revolution/Ya no te quiero/No quiero nada/ Es una Fucking Revolution”.
Así empieza Milly Majuc la “tocada” de hoy, en el Bar La Casona de San Marcos.
A los primeros acordes la gente se empieza a mover de sus lugares.
Es automático: se ponen de pie, como si estuvieran recibiendo al sacerdote antes de iniciar la misa.
Y todos repiten la letra, como corresponde a uno de los éxitos del grupo de moda.
“Son bestiales, siempre que puedo voy a sus conciertos” dice Martha Zepeda, mientras corea la Fucking Revolution.
“Me encantan sus canciones, son sencillas pero pegajosas”, afirma.
Martha vino de Diriamba y se trajo con ella a su mejor amiga.
Ana Sofía González es una muchacha tímida y, antes del concierto de hoy, para ella los Milly eran “algo desconocido”.
“Me encanta la energía de su música” es su veredicto.
“Ahora cuando mi amiga me invite voy a ir a sus conciertos”, dice con seguridad.
Los Milly Majuc acaban de conquistar una nueva fan.
Rigiosos desde chiquitos
La pasión y ganas que estos chavalos le ponen a su música seguramente es parte de la receta.
Carlos Emilio Caldera recuerda que cuando empezó la secundaria se la pasaba dibujando escenarios.
Él se imaginaba al centro, tocando, y a la gente contenta con su música.
Para ese entonces no sabía tocar ningún instrumento, ni había escrito canción alguna.
Pero a los 14 años empezó a recibir clases de guitarra.
Su primer reto musical consistió en aprenderse las canciones de su tocayo, Carlos Santana.
“Y desde ese momento anduve promoviendo en el colegio - el Salesiano de Masaya - la idea de formar un grupo”, recuerda el hoy vocalista principal de los Milly Majuc.
Mientras, la obsesión de su hermano menor, Emilio Javier, eran los tambores, hasta el punto de convertirse en el capitán de la banda de guerra del colegio.
“Desde que tengo uso de razón, me gustó el tambor” recuerda.
“Y cuando al fin me pude comprar uno, no se me quitó la sonrisa de la cara por un mes” recuerda.
Mientras los hermanos Caldera luchaban por convertirse en músicos, en el mismo Salesiano otro par de hermanos también empezaban a afinar sus habilidades musicales.
Carlos Sánchez empezó aprendiendo a tocar el teclado, pero siempre era interrumpido por su hermano menor, Leslie, quien terminó “quitándole” el instrumento y dejándolo con la guitarra.
Y el ahora tecladista de Milly Majuc no tardó mucho en pedirle a un sacerdote que lo metiera al recién formado grupo del colegio.
“Me acuerdo que uno de los hermanos del Colegio nos llevó a un chavalo pequeñito y todo flaco. Era Leslie”, recuerda Carlos Emilio.
“Y ahí mismo montamos la canción Oye como va”.
Después de eso empezaron a tocar en todas las veladas del Salesiano.
Su repertorio incluía covers de Pink Floyd, Santana y Bob Marley.
Pero todavía no eran Milly Majuc.

El primer día de clases en la Universidad Católica, Carlos Emilio conoció a Mario Ruiz, a quienes sus compañeros de clases miraban raro por ser “grandote y peludo”.
Pero los dos rápidamente se dieron cuenta que compartían la misma pasión por la música.
“Me contó que tenía una guitarra eléctrica y al día siguiente la llevó a clases”, recuerda.
“Y me la prestó para un concierto que tenía en Granada”.
Al poco tiempo, Emilio Javier también entró a estudiar en la UNICA y junto a su hermano, Mario Ruiz y Carlos y Leslie Sánchez terminaron formando el grupo “Los Únicos”.
Cantaban de todo, hasta en las Purísimas y misas con tal de practicar.
Y una vez graduados, le comunicaron la noticia a sus familias: serían músicos a tiempo completo.
“Al comienzo los padres dudan, te dicen que no es algo rentable, que esto debía ser un hobbie” cuenta Leslie Sánchez.
“Pero cuando ya ven lo que lográs, empiezan a creer en vos”.
Al principio empezaron tocando en pequeños conciertos, donde a veces hasta tenían que pagar para poder presentarse.
Y camino a uno de esos toques, en Jinotepe, a Julio Pérez, quien para entonces tocaba con ellos, se le ocurrió que podía llamarse Milly Majuc.
“¿Y eso qué significa?” quiso saber el resto.
Era, sencillamente, una combinación de los nombres de todos los integrantes.
“Quedamos en que si no nos gustaba lo cambiábamos, pero llegamos a otro concierto y nada de nombre” recuerda Carlos Emilio.
“Nos preguntaron: ¿cómo se llaman? y todos dijimos Milly Majuc”.
Con puros covers Milly Majuc empezó a ganarse al público. Pero este siempre les pedía canciones originales.
Y así, poco a poco fueron componiendo sus propias canciones. “Entre todos”.
Ahora Milly Majuc se prepara para sacar su primer disco, para lo que cuentan con el patrocinio de Movistar.
“Ya lo podríamos hacer, pero esperamos grabarlo en España”, explica Emilio Javier.
Las mezclas de ritmos en las canciones de Milly Majuc van desde el reggae, rock, ska, funk hasta el mismo reggaetón.
Ellos lo llaman “Popol Rock”.
La primer canción que dieron a conocer al público fue “La Cocodrila” que cuenta su experiencia huyendo de la Policía.
“Teníamos una camioneta que le decíamos ´La Cocodrila´ y alguien tiró un balazo.
Nosotros andábamos bien bolos y nos empezó a seguir la Policía”, cuenta entre risas Emilio Javier.
Después, hasta les ayudaron con su camioneta a la Policía a andar por todo Masaya buscando al hombre que andaba con pistola en mano.
Ahora, ya tienen 35 canciones propias - cinco de ellas sonando en la radio – y una propuesta musical propia y reconocible.
Es el sonido Milly Majuc, con el que me estoy familiarizando durante un ensayo de la banda.
De pronto tocan una canción con un nombre que me resulta bastante familiar.
Se trata de “Supercalifragilistik song”, una canción que compuso Mario Ruiz basada en la recordada frase del personaje del cine, Mary Poppins.
Y en un descanso, Emilio Javier me cuenta que su papá se dedicaba a traer a artistas internacionales al país.
Gracias a eso, él y su hermano crecieron en el ambiente musical.
“Siempre me llamaba la atención ese mundo musical y todavía me fijo en todos los detalles porque me gusta montar un verdadero espectáculo”, asegura.
Actualmente el propio Emilio se desempeña como el manager de Milly.
Cree que parte del éxito del grupo se debe a que se han dedicado a tocar por todas partes.
También identifica como un momento clave para la historia de la banda el 3 de diciembre del 2005, cuando abrieron el concierto de Vilma Palma en la discoteca Toro Loco en Masaya.
Él mismo fue el organizador de ese concierto, en el que vio una oportunidad para ganar popularidad.
“Si no, difícilmente hubiésemos podido abrir este concierto que aún se recuerda entre los fans” señala.
Desde el punto de vista económico, la aventura fue un fracaso que les dejó pérdidas de alrededor de 20 mil dólares.
“Pero ganamos el reconocimiento del público”, agrega sonriente.
“Y ahora somos el grupo número uno. Te lo digo porque vemos que el público siempre llega a nuestros conciertos” asegura Emilio.
Con los pies en la tierra
A pesar de su innegable éxito, los Milly se mantienen con los pies sobre la tierra.
“Voy a escribir sobre ustedes. Quiero ir a uno de sus ensayos” le suelto por teléfono a Emilio Javier por teléfono, sin conocerlo, cuando me comisionaron este artículo.
“Dale que fiera. Quedemos el sábado en Masaya. Te vamos a pasar trayendo en la gasolinera a las nueve para ir a Tisma, donde practicamos” es su respuesta.
Y a las 9 de la mañana en punto, con grabadora y libreta en mano, estoy esperando por él en el lugar convenido.
Pasan veinte minutos y siento que algo va mal. “Me voy a quedar plantado”, pienso.
Llamó a Emilio y no me contesta. Intento conseguir celulares de los otros integrantes.
Al final consigo el número de Mario Ruiz, quien me dice que el no va a poder ir al ensayo.
“Llamá a la casa de Emilio, porque si vas solo a Tisma te vas a perder” me sugiere.
Llamo de nuevo a su casa y me repiten que no está. Pero de pronto la señora al otro lado del teléfono dice: “Espere, parece que viene entrando”.
“Te estoy esperando donde quedamos para lo de las entrevistas y del ensayo”, le digo.
“¿Y donde estás?”- pregunta - “Ya paso por vos”.
Poco antes de las diez pasan por mí en un carro blanco. Y platicando en el camino, me doy cuenta que el muchacho que va manejando no es con el que establecí la entrevista.
-Ese es mi hermano, Emilio Javier-me explica. Y me cuenta que su hermano se quedó dormido.
De concierto en concierto
Es el 30 de mayo y voy a celebrar a mi mamá oyendo a los Milly Majuc.
El concierto se llama “Mamá soltera, mamá guerrillera” y tiene lugar en El Caramanchel.
Es organizado por Gaby Baca, “La Baca Loca”, popular por sus canciones en contra del sistema.
Me encuentro al grupo afuera del local bebiéndose unas cervezas. El concierto no empieza todavía y ellos van a cerrar el evento.
Su turno les llega pasada la medianoche.
“Veo que es triste que todos se rasquen los codos/teniendo en cuenta que el abono y el acodo está pendiente, inteligente./ El presidente miente. Yep! Está pendiente. /Uhh, uhh. Dame en la cara, dame en la cara. Dame en la cara, dame en la cara. /Por qué saltas si yo ni he hecho nada”.
Son las 12:15 y empiezan con “Pendiente”.
El ambiente ha estado un tanto frío, pero a los primeros acordes algunas personas comenzaron a moverse de sus asientos y acercarse al escenario.
Los Milly Majuc son medio tímidos. No interactúan mucho con el público. Un “gracias” es todo lo que dicen después de terminar cada canción, pero eso no significa que no hay conexión con el público que les grita desde sus asientos.
“¡Toquen la Punto 40!”, pide Jorge Campos desde su mesa, ubicada al fondo del local.
Y así, de cada rincón vienen gritos con los nombres de las canciones de los Milly Majuc, que todos sus fans conocen.
“Nos da pena hablar, por eso decimos solamente gracias” reconoce Carlos Emilio, el vocalista del grupo.
“Pero siempre damos lo mejor de nuestra música”, asegura.
Jorge Campos, quien descubrió a los Milly Majuc hace un par de años, está de acuerdo.
“Me parecieron unos buenos músicos, el ritmo de sus canciones me atrajo de inmediato y eso se puede ver en todos sus conciertos” afirma.
“La reacción del público siempre es muy buena”.
Los Milly también tienen pegada con otros músicos.
Para Gaby Baca, es la esencia de estos chavalos lo que atrae a los jóvenes.
“Son unos chavalos sencillos, humildes y su música es bastante pegajosa por lo que todos las repiten en sus conciertos”, comenta.
Lo mismo dice Noel Portocarrero, de Monroy & Surmenage, quien tocó con ellos en El Caramanchel en sustitución de Mario Ruiz.
“Estos chavalos tienen un buen ritmo. ¡Vamos todos a cantar!”, grita “Chipi”, como también se conoce a Portocarrero.
El concierto termina pero todo el público les pide una canción más.
Los Milly conceden e incluso llaman al escenario a sus fans. Hasta el poeta José Adiak Montoya canta con ellos Punto 40.
“Tengo una mente violenta/Y en la mano una punto 40/Lavada la conciencia/La urgencia no me deja respirar/Yo no te quiero mirar/ Mirándome desde la verja/Solo los santos se duermen/Los santos no se dejan ensuciar...”
Y quizás la próxima vez que los vea los chicos de Milly Majuc ya tengan su disco a la venta.
El último sencillo de Milly-Majuc “La Nueva” será presentado con un concierto en Alianza Francesa el dia viernes 3 de julio, a las 8 pm. El costo de admision es de C$ 60
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