No se trata de una empresa cualquiera, sino de una que compite con una marca internacional con la que muchos nos familiarizamos desde la cuna: Gerber.
La perseverancia y el espíritu emprendedor le permitieron a Olga Rodríguez crear su propia empresa.
Pero no se trata de una empresa cualquiera, sino de una que compite con una marca internacional con la que muchos nos familiarizamos desde la cuna: Gerber.
De hecho, Gerber es una referencia tan familiar que coloquialmente la marca se emplea como sinónimo del tipo de producto:
En Nicaragua no decimos “colados”, decimos “gerbers”, de la misma forma en que decimos “gillette” para referirnos a las cuchillas de afeitar y “kotex” para hablar de toallas sanitarias.
Ese es el sueño de toda marca: llegar a ser tan dominante en el mercado que se termine volviendo un referente genérico.
Y contra este gigante ―actualmente propiedad de la transnacional Nestlé― es que está compitiendo esta joven egresada de la carrera de Ingeniería Química por la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).
Su apuesta, los Colados Infantiles Aggú.

Cinco años persiguiendo un sueño
Olga dice que cuando salió de la carrera en el 2002 consiguió un trabajo de medio tiempo, en donde no podía aplicar los conocimientos obtenidos durante su carrera universitaria.
“Yo quería practicar la carrera, y cuando me di cuenta de que había una cartera de proyectos en la UNI, me decidí a crear mi propia microempresa”, cuenta.
Era el año 2003 y junto a una amiga, y sin percibir ningún tipo de remuneración, Olga empezó a dedicar todo su tiempo libre a “probar” la receta para producir colados infantiles y a formular un proyecto.
Y, con este en la mano, al año siguiente aplicó al Programa de Atención Empresarial (PAE) de la UNI, en busca de apoyo.
Sin embargo, ambas jóvenes tuvieron que trabajar duro para poder concretar su “sueño empresarial”.
Aunque para julio del 2004 los colados Aggú ya estaban participando en ferias como Expica y Microfer, las dos socias anduvieron de concurso en concurso, hasta que en el 2006 lograron ganar un premio de 1,500 dólares promovido por un banco nacional.
Mientras, el PAE las apoyaba con capacitaciones que les permitieron ir perfeccionado poco a poco su Plan de Negocios.
“Al inicio hacíamos el colado con las máquinas de la misma universidad, pero si queríamos tener nuestra propia empresa debíamos tener nuestra propia maquinaria”, recuerda Olga.
El dinero del premio les sirvió para eso. Pero los socios de Aggú, que lograron registrar su marca en el 2007, también tuvieron que echar mano de sus ahorros para acondicionar un local y obtener las garantías necesarias para acceder a un crédito.
Este les fue proporcionado por el mismo PAE: 10 mil dólares, a ser pagados en un plazo de tres años, a un interés del 8 por ciento.
Era junio del 2008. Un mes después la empresa inauguraba su propia planta, ahora con un nuevo socio porque la amiga de Olga se tuvo que ir del país.
Haciendo colados
Los Colados Aggú se elaboran en la casa de Olga, donde ahora opera un “laboratorio casero” con todas las de ley.
Se trata de un cuarto con piso y paredes blancas, herméticamente cerrado y con su lavadero.
De hecho, parte del capital fue invertido para garantizar el cumplimiento de las normas sanitarias del Ministerio de Salud (Minsa) y así obtener su licencia.
También les sirvió para comprar más equipos, incluyendo licuadoras industriales, así como una olla con un brazo mecánico.
Sin embargo, dado el aumento de la demanda, la pequeña olla pronto “se volvió inútil”, por lo que ahora todo el proceso se hace de manera manual.
“Cien por ciento manual, cien por ciento natural”, podría ser el lema de Aggú.
“Nosotros estamos conscientes de que el Gerber es una marca de vieja data, yo incluso consumí Gerber cuando era niña”, explica Olga.
“Nosotros sabemos nuestros límites, no los vamos a desplazar, pero podemos llegar a una buena cantidad de público”, afirma.
“Y además, nuestro producto es distinto, porque es ciento por ciento natural, no usamos preservantes”, asegura.
Los colados Aggú actualmente son creados con cuatro tipos de frutas tropicales: piña, banano, papaya y naranja.
“Cada una de estas frutas contiene un conjunto de propiedades que benefician al organismo del ser humano”, dice Olga.
“Y al no tener preservantes, colorantes ni saborizantes artificiales, permite que tu organismo obtenga el máximo provecho de tales propiedades”.
El proceso empieza con la compra de las frutas a un proveedor del Mercado de Mayoreo, quien se encarga de llevarlas hasta la empresa.
“Son frutas nacionales, seleccionadas con gran rigurosidad para que los colados tengan un excelente sabor”, explica Olga.
Y un pequeño equipo trabaja, una vez por semana, los domingos, bajo la supervisión directa de la gerente de Aggú.
Casi todos, jóvenes que estudiaron Ingeniería Química hace un par de años en la UNI.
Vender para sobrevivir
Algo que han tenido que aprender estos jóvenes para mantener “a flote” su microempresa es mercadearse.
Después de todo, la clave para que la empresa pueda subsistir es vender.
Estos jóvenes se han dado a conocer a través de distintas ferias que se han organizado en el país.
Han participado en Microfer y ferias organizadas por Canal 2 y Canal 10.
Y como miembros de la cooperativa Manos Laboriosas, actualmente tienen presencia en las ferias que durante los fines de semana se dan en Plaza Inter y Multicentro Las Américas.
Además, se comercializan en 62 puntos de venta en Managua.
Su meta es establecerse primero en la capital y luego empezar a vender por todo el país.
Cuenta Olga que, a pesar de que ha tenido muchos problemas en la formación de su microempresa, no ha pensado “tirar la toalla”.
“La realidad es que en la universidad no te enseñan a crear empresas”, explica.
“Por ejemplo, al inicio buscamos vendedores, les pagamos salario fijo sin ponerles metas, porque no teníamos ningún plan de mercadeo, y por eso las ventas nunca daban”.
“Empezamos perdiendo mucho”, recuerda Olga, quien además reconoce que “sin el apoyo de la UNI todavía estaríamos en cero”.
A pesar de todo, asegura que nunca se desesperó, confiada en que poco a poco irían consolidándose.
“No hemos pensado en desistir, a pesar de los problemas. Yo realmente he estado súper motivada con el proyecto y esperamos poder contribuir a nuestro país”, dice.
“La principal motivación del equipo de trabajo de Colados Infantiles Aggú ha sido el espíritu emprendedor y la conciencia social, porque sabemos que podemos aportar con la creación de empleos”, agrega.
Tomá nota:
El precio del vaso de Colado Aggú es de 20 córdobas.
Su sitio es http://www.aggu.com.ni.
Si querés contactarte con ellos llamá al 2250-8550.
Más información:
Podés encontrar más información sobre el Programa de Atención Empresarial (PAE) de la UNI.
Agora Partnership también impulsa proyectos de apoyo a pequeños emprendedores en el país.
No confundir
Colados Aggú S.A. han iniciado un juicio administrativo en contra de una empresa costarricense que acaba de introducir un colado llamado “Agú”.
“Nosotros estamos antes, entonces ellos le cambian el nombre o salen de circulación”, dice Olga Rodríguez.
La estrategia: Publicidad “Below the line”
Conocida entre los publicistas simplemente por el acrónimo BTL, “Below the line” (lo que traducido literalmente al castellano significa debajo de la línea) es una técnica de mercadeo que consiste en el empleo de formas de comunicación no masivas, dirigidas a segmentos específicos.
La línea en below the line hace referencia a los medios. Así, BTL alude a las acciones de comunicación que no involucren a los medios tradicionales, como televisión, radio, medios impresos, etc.
Según el publicista Leslie Lozano, de Huella Publicidad, esta estrategia se caracteriza por la promoción de un producto o servicio mediante eventos, con medios de difusión no convencionales, en el mercadeo directo, etc. “Todo con mucha creatividad”.
Esta es la estrategia de Aggú, que se promueve en ferias, a través de degustaciones en centros comerciales y con recorridos con modelos por los diferentes barrios de Managua.
“Pero este tipo de publicidad la utilizan empresas tanto grandes como pequeñas, para atraer la atención del público”, indica Lozano.
Y, en esta época de crisis económica, son cada vez más las empresas que están concentrando sus esfuerzos below the line.
Los colados Aggú no son el primer caso de una pequeña empresa que tiene que competir en el mercado con marcas mucho más establecidas. Estos son dos antecedentes emblemáticos.
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