Una cerveza, un trago, un compuesto, un ponche. La frecuencia con que lo tomás y las cantidades cuentan. Algunas cifras revelan que 9 de cada 100 personas alcohólicas en Nicaragua son mujeres. No es oficial, pero... ¿vos podés estar en ese grupo?

¿Sós alcohólica? —pregunto—. La respuesta a rajatabla es un no rotundo. Se sonríe, mientras mira de reojo la segunda botella de cerveza que se ha tomado desde que nos encontramos, una tarde de martes en una pizzería.
«Sí lo decís por las cervezas, es por el calor y bueno, esto es más sano que la gaseosa», replica.
Acordamos en nuestra cita que no revelaría su nombre y que la llamaría Xiomara. Ella tiene 24 años y está concluyendo la carrera de administración de empresas.
No es su primer carrera. Desde que se bachilleró a los 16 años ha ingresado a 3 carreras diferentes y esta última no la hace feliz. Cree que nunca la ejercerá, pero quería complacer a su mamá, que ya estaba cansada de pagar cada año matrícula en universidades diferentes y no veía ningún título.
«Soy una persona bacanal, comenta. Al menos eso piensan quienes me conocen, me encantan las fiestas y mis ‘técnicos’. Estoy marcada en más de 500 fotos de Facebook y en todas aparezco en un bacanal...», dice en medio de risas.
Xiomara se emborrachó por primera vez a los 13 años, en su cumpleaños, con algunas sus amigas de clases. Antes de eso nunca había probado cervezas. No tenía valor de tomarse una completa.
«Fue terrible», —cuenta—. «Bebimos en mi casa unas cervezas que una amiga del Colegio se robó de su casa. Las fue llevando de una en una, en su mochila, me las daba en el baño del colegio y yo las guardaba en mi cuarto, éramos 3 y salimos a 4 cada una, ni heladas estaban y así las tomamos».
«Después encontramos un cuarto de Flor de Caña que tenía mi papá y como mi mamá había comprado gaseosa, entonces nos servíamos gaseosa con hielo y en el cuarto le echábamos ron al vaso para que, si llegaba mi mamá, no nos viera. Hicimos puras locuras, en la borrachera hasta quebramos la escoba y el lampazo, lo bueno es que cuando mi mamá llegó ya estábamos dormidas y mi papá en ese tiempo se perdía y llegaba súper noche o no llegaba, así que no hubo mucho clavo... más que por la escoba y el lampazo», expresa.
Xiomara dice que hay partes de su vida que están en medio de un mar, no una laguna mental, como en los 15 años de una prima, cuando se emborrachó en el parqueo del lugar donde se celebraba. Fue tanto el alcohol, que a la mañana siguiente cuando despertó se asustó mucho, porque no sabía cómo había llegado a su casa.
«Quien me contó parte de lo que pasó fue mi mamá, ella me lo reprocha, dice que hice muchas locuras, que se moría de la vergüenza, tengo otros mares porque no son lagunas, como una gira a San Juan del Sur, es la fecha y guardo el short y el traje de baño con el que amanecí porque no son míos, es decir no los llevaba en mi bolso, no sé si los compré, si me los robé, si alguien me los presto, no sé nada de esa tarde y noche, pero tampoco se acuerdan mis amigas todas estábamos igual», afirma.
En promedio Xiomara se toma entre 15 y 20 cervezas a la semana y si es feriado, pues a eso le agrega: ron, tequila o whisky dependiendo de quiénes la acompañan o inviten.
«No me considero alcohólica, no ando mendigando para beberme una cerveza o un trago, no me prostituyo, tomo para estar alegre con mis amiguis, voy a clase y si me siento cansada voy con alguno de mis compañeros o compañeras a tomarme un par de heladas, igual en el trabajo, estoy casi siempre en la calle porque trabajo en cobranza, así que no me controlan, a mi beber no me quita el sueño», expresa.
¿Y cada cuánto bebés? —le pregunto— Sonríe y responde, «beber para emborracharme sólo en feriado, a diario de 2 a 4 cervezas, ahorita con estas dos ya estoy adelantada».

En aumento
El Instituto Contra el Alcohol y la Drogadicción (ICAD), adscrito al Ministerio de Salud, tiene como objetivo el estudio, prevención, tratamiento y rehabilitación de personas adictas a las drogas, el tabaco y el alcohol. Un estudio que realizaron 2007, señala que el consumo de alcohol por la población de Nicaragua alcanza una alta prevalencia.
Más del 50% de la población admite haber consumido alcohol al menos una vez en la vida y la población no abstemia resultó de un 64.01%.
Otros datos incluidos en el estudio del ICAD como la Encuesta de Hogares 2006, del doctor Mauricio Sánchez, expone que el 70% de los casos de consumo de alcohol son de sexo masculino y el 30% del sexo femenino. Los departamentos más afectados son Managua, Rivas, León, Carazo, Chontales, Chinandega y Madriz.
«Cabe señalar que el consumo de alcohol y drogas es una conducta cuya prevalencia presenta actualmente una curva ascendente a nivel nacional y mundial», destaca el estudio del ICAD.
Más mujeres
Gioconda Cajina, médico sicoterapéutica, comenta que si a mediados del siglo XIX la estadística señalaba que en promedio había 1 mujer por cada 5 hombres que consumía alcohol, ahora esa cifra se ha equiparado y ella lo nota desde el consultorio, donde cada vez son más las mujeres que la solicitan en busca de ayuda. También en datos de Alcohólicos Anónimos (AA) de Estados Unidos, donde la mayoría de las personas que buscan dejar el alcohol son mujeres.
En Nicaragua, AA sostiene que no se ha equiparado, pero sí ha aumentado la cantidad de mujeres en sus grupos. En 1974 había una mujer por cada 100 hombres dentro del Programa de los 12 pasos, en la actualidad hay 8 mujeres por cada 100 hombres.
«Como sociedad son muchos los cambios que estamos experimentando y eso está incidiendo en el alcoholismo de las mujeres. Tenemos cada vez más compromisos, más vida social en la que se nos invita al consumo. El alcohol desinhibe a las mujeres , hace que se rompan esas cadenas educativas o normas que se nos han inculcado que controlan los impulsos. Se libera de forma negativa la sexualidad porque se hace de forma no conciente, estamos siguiendo el patrón de la publicidad que dice que el alcohol nos libera», expresó la doctora Cajina.
Más consecuencias
La doctora Cajina señaló que las mujeres tienen más consecuencias físicas, mentales y sociales si consumen alcohol.
Por la cantidad de hormonas y grasa en nuestros cuerpos tenemos menos resistencia, argumenta la doctora Cajina. El alcohol es altamente soluble en grasa de manera que una mujer se embriaga más rápido que un hombre, y con ello si la mujer es una consumidora frecuente, una alcohólica, entonces su cuerpo y órganos en general se deterioraran con más facilidad que los de un hombre.
«En cuanto a las afectaciones mentales son más frecuentes porque el hecho de perder la conciencia y liberar los impulsos hace que las mujeres hagan cosas que les ocasionan traumas, como relaciones sexuales con personas que acaban de conocer, violaciones que no denuncian porque no saben quién fue o quiénes, embarazos no deseados y el desprestigio social porque son señaladas por su actuar», afirma Cajina.
«Pues un hombre pudo andar tirado en las calles y si busca ayuda para dejar el alcohol no es señalado, pero la mujer siempre carga con ese estigma, toda su vida y eso deja secuelas», agrega Cajina.

Recuperando mi vida
«Luisa» es comerciante. Vive en Ciudad Sandino, tiene 39 años y es madre de cuatro hijos. Sabe de las consecuencias del alcohol en la vida de una mujer, convive con ellas a diario.
«Yo soy una alcohólica en recuperación. Hace tres años que estoy sobria. Antes de ese tiempo no tenía vida porque la verdad es que pase entregada al alcohol. Comencé por despecho. Cuando el papá de mis hijos se fue, era una excusa para tomar. Después porque los chavalos no hacían caso, porque me iba mal en las ventas, porque me sentía sola, porque me invitaban, porque había pelea de (Ricardo) Mayorga... sobraban las razones. Una vez me emborrache porque terminó una novela, no importaba el día y la hora», recuerda.
«Mis hijos me miraban borracha, armaba pleitos porque mi mamá venía a llevárselos, me corrían de la casa, los hice sufrir, más a los pequeños porque a los grandes mi mamá se los llevó a su casa a la zona 6, pero a los pequeños yo me los quedé y me denunciaron. Un día se los vinieron a llevar con la Policía y Mifamilia (Ministerio de la Familia), los metieron a un hogar provisional», continuó relatando.
Cuando se llevaron a sus hijos salió de su casa y se fue de «farra».
“Caí en las calles, mendigué, me puse en las esquinas a beber de una bolsa, ni vaso me hizo falta, me echaron presa porque me fui a tirar piedras a mis vecinas por haberme denunciado y me llevó detenida la Policía. Estando allí con una gran goma, una oficial entró a hablar conmigo y me dijo que si quería recuperar a mis hijos debía dejar de tomar».
Pero no fue entonces cuando reaccionó, sino días después, cuando su mamá se enfermó y sus hermanas no querían que llegara a la casa por temor a que robara algo para comprar licor.
«Mi hijo mayor me vio afuera de la casa y se salió y me dijo ‘no te robés nada mamá, yo ando 5 pesos que me dio mi tío y te los voy a dar para que entrés a ver a mi mita’.
Comencé a llorar. No entré a ver a mi mamá y me fui a una iglesia. Allí el pastor me presentó a un hermano, que ha sido mi padrino en AA y desde entonces he seguido los 12 pasos en mi casa, compartiendo a veces en sesiones abiertas.
«Pasé 1 año y 3 meses sin mis hijos que ahora tienen 8 y 10 años. Debo dar gracias a Dios que mis hijos a pesar de todo no me odian, porque mi mamá los mantuvo cerca de Dios, pero yo siento que no los merezco, así que estoy tratando de mantenerme libre de esta enfermedad y recuperar mi vida, para darles una vida a ellos», afirmó Luisa.
Opciones de Recuperación
Un representante de servicios generales de AA —debido a la característica de la organización mantienen en secreto su identidad— manifestó que todos los grupos en el país tienen la capacidad de ayudar a las mujeres que lo requieran.
«El requisito básico de AA es el deseo de dejar la bebida, nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar la sobriedad, nuestro fundamento dice claramente que AA es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver un problema común», señaló.
AA en Nicaragua posee 500 grupos distribuidos en todo el país, con alrededor de 15 mil miembros, de acuerdo a sus estadísticas de estos, un mil 350 mujeres están dentro de éste programa de recuperación, donde no se pagan honorarios o cuotas y cada miembro contribuye para la manutención del grupo.
«Considero que todo cambia, evoluciona y en AA eso está pasando de allí que el año pasado se celebrará en El Salvador el Primer Encuentro de Jóvenes, Mujeres y personas de la tercera edad miembros de AA. No somos un reformatorio, no cambiamos a la gente, no educamos, no damos beneficencia, sólo compartimos el deseo de dejar el alcohol», comentó el representante de servicios generales.
Otros centros que prestan atención para la rehabilitación de personas en alcoholismo son HODERA, Como las Águilas, Cara y Rejesac si bien se puede contactar de forma directa con ellos el ICAD tiene una línea de atención al teléfono 22483889, pues en dichos centros la persona en rehabilitación permanece internada.
Ojo padres y madres
El Ministerio de Educación por medio de las Consejerías Escolares y en coordinación con el ICAD, está realizando exposiciones y encuentros con estudiantes desde 5to grado hasta 5to año, brindando información sobre el alcohol y las drogas a niños, niñas y adolescentes así como también capacitando a maestros y consejeros escolares para que detecten si hay consumo en sus colegios o al salir de clases.
La psicóloga Sobeyda Morales coordinadora técnica de Consejería Escolar del Mined señala que los padres deben estar atentos al comportamiento no sólo de sus hijos sino de sus propias familias y la forma cómo se consume alcohol.
«Está comprobado que si los padres beben en casa, los niños y niñas se convierten en potenciales consumidores, de manera que estamos integrando a los padres en algo que llamamos Escuela de Familia, para que los padres y madres participen de forma activa creando al menos esa conciencia. Como Mined nosotros estamos ejerciendo una labor de prevención y educación respecto a lo dañino de estas sustancias en ciencias naturales, pero es un eje transversal en todas las asignaturas que tiene que ver con los daños a la salud y al entorno social», destacó Morales.
¿Te pasa esto?
Estas 12 preguntas a continuación fueron preparadas por la Conferencia de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, las respuestas son asunto tuyo y de nadie más, pero si contestás sí a cualquiera de las preguntas es el momento de reflexionar sobre tu vida respecto al alcohol y de buscar ayuda.
Cifras
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Más información en el sitio web de los Alcohólicos Anónimos
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